Como cada fría noche te encuentro
arropada en agua, mientras te leo
en tu descanso de espuma mi deseo
de llegar a tus sueños, mi epicentro.

Peregrina sombra de mi camino,
te leo y se para el tiempo a tu lado,
se descompone el silencio entregado
a nuestra voz de baño clandestino.

Cuando el reloj pinte azabache al cielo,
orillas de tu tacto aguardaré.
Quedaremos a la hora convenida

donde rezume tu rizado pelo.
Allí mismo en tu pausa, abrigaré
tu cuerpo de versos y quietud líquida.