Del libro que estoy leyendo ahora ( "Esa polilla que delante de mí revolotea") que recoge lo que considera  la escritora asturiana Olvido García Valdés, Premio Nacional de Poesía 2007, su poesía completa hasta el momento, retirando algunos de sus poemas [...], me quedo con uno de su libro "Caza nocturna", (por no quedarme con muchos más). 

 

Este conocido temblor 

de las hojas con la brisa y este verde

de abril como un vómito

en la luz. Suficientes

aún las antiguas palabras:

no percibe el cadáver 

dulzura ni calor y sí, en cambio,

el silencio y el frío,

puesto que se percibe lo que se es.

Discontinua vivencia, porque todas

aquí somo iguales. Como mirlos

y mirlos esbeltos en el canto y en el negro

intercambian sonidos:

acepta la vida, el acorchamiento

de la vida, desecha

la vieja hybris, nada

pierde quien muere, nada gana

tampoco. Es nítido

el sonido tras la lluvia,

se percibe ahora el tren

con violencia veloz, el obsesivo

zureo de las palomas.